En el año de 1974, abrió sus puertas, por vez primera, el Instituto Romera.

Su fundador, el profesor Alfonso Romera, inspiró los objetivos del Colegio plasmándolos en su escudo: Un mundo sostenido por unas manos y como divisa la frase:

“Sin miedo y sin tacha”

Este apelativo fue otorgado al caballero Pierre Terrail, señor de Boyard, comandante del rey de Francia Francisco I, en vista de su valor (sin miedo) y de su conducta irreprochable (sin tacha). Al morir en una batalla en 1524, sus mismos enemigos, los españoles, le rindieron homenaje y popularizaron en castellano la frase ya conocida entre los franceses: “Le chevalier sans peur et sans reproche”.

Este caballero retoma fuerza en el perfil de la “persona” que nuestra Institución pretende formar:

“Sin miedo”: Educar para triunfar, sin temor a defender y luchar por los grandes valores de la humanidad; caminar con paso firme y valiente en pos de altos ideales.

“Sin tacha”: Educar para formar personas ejemplares, sin mancha, sin error.

El compromiso formativo del Instituto Romera, va más allá de la impartición de conocimientos; de hecho, estos sobrepasan hoy la posibilidad de asimilarlos. Abarca la formación integral del individuo:

Por una parte, colabora para que los jóvenes sean capaces de adquirir y utilizar creativamente los conocimientos, promoviendo en ellos la “disposición” para el aprendizaje.
Por otra, insiste en la adquisición y reafirmación de los valores absolutos, tangibles y necesarios que el mundo moderno parece estar dejando a un lado.

El ser humano requiere hoy más que nunca de una dirección en su formación.

En el Instituto Romera tomamos a nuestro cargo responsablemente la educación de los niños y jóvenes y, en colaboración con sus padres, lograremos que adquieran la posibilidad de manejar sus expectativas en favor suyo y de la sociedad en que viven, al lograr un desarrollo pleno en lo individual, familiar y social.